Muchas veces las personas reprimen sus emociones y no se permiten sentirlas,
escondiéndolas en su interior. Sin embargo, no por mucho esconderlas
conseguimos hacerlas desaparecer. Nos hacemos los fuertes, pero no debemos
olvidar que la curación natural viene de ser capaces de expresar la
pena, el dolor, etc…

La música y la entonación van muy bien en el rito del desahogo,
nos permiten expresar las emociones, la tristeza, la pena y la aflicción.
Si sentimos emociones negativas somos más proclives a la depresión.
Estas emociones deben exteriorizarse, sino queremos que nos causen malestar,
depresión y enfermedades. La voz humana es nuestro instrumento más poderoso para transmutar el
dolor y el sufrimiento en un bienestar
radiante.
Una de las curaciones más famosas de la historia fue la del rey Felipe
de España en la década de 1730. Después de oír
cantar a Farinelli, que fue un cantante castrato italiano, desaparecieron milagrosamente
el dolor, crónico, la depresión y la enfermedad mental del rey.
Otra de las historias más asombrosas fue el caso de los monjes de un
monasterio benedictino del sur de Francia, aquejados de inquietud, fatiga y
depresión. El Dr. Tomatis después de visitar a 70 de los 90 monjes
del monasterio comentó que su abatimiento no era físico sino
auditivo. Este estado de debilidad de los monjes era la consecuencia de haber
eliminado varias horas de canto gregoriano de su rutina diaria.
Esta práctica diaria de canto gregoriano les bajaba el ritmo respiratorio,
y la tensión arterial, elevándoles el ánimo y aumentándoles
su productividad.
Al poco tiempo de reanudar sus sesiones de canto gregoriano recuperaron
su vigor y su salud.
Entonación y música, estimulan el sistema inmunológico.
En la depresión es muy importante, ayudar al sistema inmunológico
a mantenerse en perfecta armonía, ya que la depresión suele bajar
las defensas.
Las actuales investigaciones en inmunología indican que la insuficiencia
de oxígeno en la sangre podría ser causa importante de inmunodeficiencia
y de enfermedades degenerativas.
Precisamente con la entonación lo que conseguimos es una oxigenación
extra de todas las células de nuestro cuerpo. La base de toda entonación,
es la respiración, por tanto cantar y entonar oxigenan realmente la sangre.
La entonación y la música aumentan los niveles de endorfinas,
que son los opiáceos naturales propios del cerebro. Investigación
médica reciente indica que son capaces de disminuir el dolor e inducir
una euforia natural.
En el centro de investigación de la adicción de Stanford (California),
el científico Avram Goldstein comprobó que la mitad de las personas
estudiadas experimentaban euforia mientras escuchaban música, capacitando
al cuerpo a producir sus propios anestésicos y a mejorar la actividad
inmunitaria.
Guy Bérard, especialista francés en audición, confirma
en su libro haber tratado a 233 enfermos de depresión con tendencias
suicidas.
El 93 % se curaron después del primer curso de tratamiento,
el 4,7 % curaron después de dos o tres tratamientos; en cinco personas
no dio resultados. La música realmente nos puede ayudar mucho en esta enfermedad, pero
por encima de la música lo que realmente nos va a ayudar es la entonación,
la capacidad de poder expresar con nuestras voces y exteriorizar fuera lo que
sentimos dentro, en nuestro interior.
Si las personas depresivas supieran que poseen dentro de si mismas el instrumento
curativo que las va a sanar, no dudarían en entonar y canturrear sin descanso.
Autor: María Prieto
Músico, naturópata y terapeuta de la voz y el sonido



Escribe un comentario